¿Amigos para siempre? - QUIENTIENEUNAMIGO
20503
single,single-post,postid-20503,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_transparency,vertical_menu_transparency_on,select-theme-ver-2.8,wpb-js-composer js-comp-ver-4.6.2,vc_responsive
amigos-para-siempre-1

¿Amigos para siempre?

Recuerdo cuando era pequeño y tenía mi grupito de amigos de clase. ¡Qué tiempos aquéllos! Cada día cuando iba al colegio me encontraba con ellos, reíamos juntos, jugábamos, nos peleábamos, en definitiva crecíamos juntos. Compartí con ellos ocho años de mi vida, desde los seis a los catorce años, viéndolos cinco días a la semana. Y un buen día todo eso terminó. Llegó el momento de ir al instituto y todas aquellas personas, a las que había estado viendo, sintiendo y queriendo durante ocho años, desaparecieron de mi vida de repente. Ninguno de los que eran mis amigos en el colegio fueron al mismo instituto al que fui yo. Ya no compartíamos aulas y pupitres, ni momentos en el recreo. Y fue entonces cuando me di cuenta de que los amigos no duran toda la vida. He de decir que actualmente tengo contacto con algunos de ellos a través de Facebook, pero en aquella época se esfumaron.

Cuando uno es pequeño piensa que todo es como lo percibe, que nada cambia ni cambiará, que todo va a permanecer tal y como está. Pero a medida que nos hacemos mayores somos más conscientes de los cambios. Tanto es así que parece que cuanto mayor te vas haciendo más rápido pasa el tiempo, y eso es en parte por ese cambio de percepción. Aunque una cosa es que seamos más conscientes y otra bien diferente es que aceptemos los cambios. Y es que hay personas que se aferran al pasado como si de ello dependieran sus vidas, y quedan ancladas en un sinvivir de emociones mal gestionadas. Con esto no quiero decir que debamos olvidar nuestro pasado y nuestras vivencias, sino que no debemos convertirnos en esclavos de lo que fuimos, porque no existe otro momento que el ahora. Y lo que somos ahora es gracias a lo que fuimos, pero lo que fuimos ya no lo somos, ha favorecido a que seamos lo que somos, pero ya no somos aquéllo. ¡Menudo trabalenguas!

hay personas que se aferran al pasado como si de ello dependieran sus vidas, y quedan ancladas en un sinvivir de emociones mal gestionadas.

Las vivencias nos generan emociones, y cuando estas vivencias se almacenan en nuestra memoria, les queda asociada la emoción que sentimos en aquel momento. Por otra parte, las emociones provocan otras emociones. Así un momento en el que hemos sentido alegría en el pasado nos puede generar tristeza en el presente por pensar que ahora no estamos viviendo ese momento. Por ejemplo, si yo hubiera recordado en el instituto los momentos felices que viví con mis amigos del colegio, me podría haber puesto triste por no tener a mis amigos allí para seguir compartiendo vivencias. Y una emoción como la tristeza puede llegar a desencadenar muchas reacciones indeseadas, como apatía, desánimo, falta de energía, etc.

Por ello debemos aprender a vivir el momento, recordando el pasado, pero siendo conscientes de que todo cambia y de que precisamente de esto trata la vida, de aprender a adaptarnos a cada momento de la mejor manera posible, porque como dijo Charles Darwin: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.


Powered by themekiller.com anime4online.com animextoon.com apk4phone.com tengag.com moviekillers.com